Vaivén.

Subirse al vaivén
de las caderas de tu tiovivo,
endulzarse el paladar de unos labios de algodón de espuma,
sentir el vértigo de la
montaña rusa de tus senos,
hasta subir a lomos
de un carrusel de caballos de cartón.
Giros inesperados para terminar derrapando hacia el vuelco infinito de los coches choque.
«Parque de atracciones»
en la feria del amor.

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