Soledad.

Sobremesas de siestas, sobresaltos de soledad.
Veteranos de vida.
Voces rasgadas relatan
sus vivencias.
Palabras lúcidas que brillan como el blanco de sus canas.
Cada arruga de su piel,
una lección de sabiduría.
¿Que sabrá el diablo?
Sus corazones en plena juventud,
abiertos de par en par,
dispuestos a volver a enamorarse.
La caja tonta se vuelve más inteligente que cualquier móvil de última generación, pues desprende el calor humano curtido de experiencia.

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